Un nuevo método muy sensible para pesar planetas y lunas

martes, 24 de agosto de 2010

Representación del cálculo de la masa de Júpiter respecto a la del Sol. CSIROLos púlsares, esos faros astronómicos que corresponden a exóticas estrellas lejanas, son la base de un nuevo método para pesar los planetas que ha presentado un equipo internacional. Es una técnica muy sensible -su precisión es equivalente al 0,003% de la masa de la Tierra (representada en kilogramos, aproximadamente, por un 6 seguido de 24 ceros)- que además pesa de una vez el conjunto planeta-anillos-lunas, señalan los científicos en The Astrophysical Journal.

Hasta ahora, los astrónomos averiguaban la masa aproximada de los planetas midiendo las órbitas de sus lunas o de las naves espaciales que pasaban por sus cercanías, ya que una masa implica una atracción gravitatoria proporcional. El nuevo método se basa en la corrección de las señales recibidas de los púlsares, estrellas que giran rápidamente y mandan señales periódicas de radio. "Es la primera vez que se ha conseguido pesar sistemas planetarios enteros, los planetas con sus lunas y sus anillos", dice David Champion, director del estudio. "Además, podemos proporcionar una comprobación independiente de los resultados obtenidos antes, lo que es estupendo para la ciencia planetaria".

Los púlsares, en este caso cuatro, se utilizan como relojes muy precisos. La Tierra viaja alrededor del Sol y este movimiento afecta al momento exacto en que llegan a ella las señales de los pülsares. Si se corrige este efecto, se calcula cuándo habrían llegado las señales al baricentro, el centro de masas del Sistema Solar, alrededor del cual giran los planetas, y que cambia con el tiempo respecto al Sol.

Si el cálculo del baricentro está mal hecho, aparecen errores en la llegada de las señales de los púlsares. "Por ejemplo, si la masa de Júpiter y sus lunas tiene un error, vemos un patrón en los errores en la recepción de las señales de los púlsares que se repite cada 12 años, el tiempo que tarda Júpiter en dar una vuelta al Sol", explica Dick Manchester, del organismo australiano CSIRO . Cuando se corrige la masa, desaparecen los errores.

De esta forma se calculó la masa de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, con sus sistemas respectivos. Los datos los tomaron los radiotelescopios Parkes (Australia), Effelsberg (Alemania) y Arecibo (Puerto Rico). Los resultados se compararon con los obtenidos a lo largo de la historia, a los que se ajustaron bien. Por ejemplo, en el caso de Júpiter, la masa obtenida con este método (0,0009547921 veces la masa del Sol) resultó más precisa que las que se calcularon a partir de las misiones Pioneer y Voyager y menos precisa que la obtenida con la misión Galileo, más moderna...

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

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¿Cuánta masa hace falta para generar un agujero negro estelar?

miércoles, 18 de agosto de 2010

Imagen en visible del cúmulo estelar Westerlund 1, en el que la mayor parte de las estrellas son calientes súper gigantes azules. ESOUna estrella de neutrones de un tipo poco habitual, un magnetar, se formó a partir de una estrella muy masiva, que tenía al menos 40 veces la masa del Sol, han comprobado astrónomos europeos. El resultado desafía las actuales teorías sobre evolución estelar, pues se esperaba que una estrella tan masiva como ésta se convirtiera en un agujero negro, no en un magnetar. Esto genera la pregunta fundamental de cómo de masiva tiene que ser realmente una estrella para convertirse en un agujero negro.

Para llegar a estas conclusiones, los astrónomos , que utilizaron los telescopios VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO) , en Chile, miraron en detalle el extraordinario cúmulo estelar Westerlund 1, situado a 16.000 años luz de distancia, en la austral constelación de Ara (el Altar). A partir de estudios anteriores los astrónomos sabían que Westerlund 1 es el súper cúmulo de estrellas más cercano conocido, con cientos de estrellas muy masivas y una extensión similar a la órbita de Saturno.

"Si el Sol estuviese ubicado en el corazón de este notable y joven cúmulo, nuestro cielo nocturno estaría lleno de cientos de estrellas tan brillantes como la Luna llena", dice Ben Ritchie, autor principal del artículo que presenta estos resultados, que se publcará en Astronomy and Astrophysics.

Westerlund 1 es un fantástico zoológico estelar, con una población de estrellas diversa y exótica, informa ESO. Las estrellas del cúmulo tienen algo en común: todas tienen la misma edad, estimada en entre 3,5 y 5 millones de años, debido a que el cúmulo se creó en un solo evento de formación estelar.

Un magnetar es una estrella de neutrones con un campo magnético tremendamente fuerte -1.015 veces el de la Tierra-, que se forma cuando ciertas estrellas explotan como supernovas. El cúmulo Westerlund 1 alberga uno de los pocos magnetares conocidos en la Vía Láctea, y los astrónomos han deducido que este magnetar debe haberse formado a partir de una estrella al menos 40 veces más masiva que el Sol.

Esto prueba por primera vez que los magnetares pueden desarrollarse a partir de estrellas que, por su gran masa, se esperaría que formen agujeros negros. Hasta ahora se suponía que las estrellas con masas iniciales de entre 10 y 25 masas solares se convertían en estrellas de neutrones, mientras que aquéllas por encima de 25 masas solares producían agujeros negros...

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De planetas habitables e inhabitables

martes, 17 de agosto de 2010

Representación artística de GJ1214b pasando por delante de su estrella. Con 6,5 masas terrestres, es la primera supertierra oceánica detectada. DAVID A. AGUILAR/CFAEl pasado 21 de julio el astrofísico Dimitar Sasselov, de la Universidad de Harvard, pronunció una conferencia que dio lugar a una pequeña tormenta científica. Anunció en ella que el equipo de la misión Kepler , del cual forma parte, había descubierto ya más de 100 planetas "semejantes a la Tierra" (earth-like en inglés), y que podía pronosticarse que en nuestra galaxia habría unos cien millones de planetas habitables. La noticia tuvo un eco inmediato en los medios de comunicación, y un segundo eco, airado, de desmentidos de otros miembros de la misión, encabezados por su investigador principal, William Borucki, del centro Ames de NASA.

Borucki precisó que lo único que puede hacer Kepler (un telescopio de 95 centímetros de diámetro puesto en órbita en 2009) es detectar planetas de tamaño terrestre. Y, por ejemplo, un cuerpo de dimensiones terrestres pero muy cercano a su estrella sería una esfera fundida, es decir algo muy diferente a la Tierra. Añadió: "Es lamentable que un miembro de nuestro equipo confunda así al público", una reprimenda fuerte para lo que se estila en círculos académicos. Sasselov se vio obligado a rectificar públicamente, aunque lo hizo acusando a los medios de ser los causantes del malentendido.

Varias historias se entretejen en ésta. La principal es que los miembros de esta misión, y los cazadores de planetas en general, sienten que alguno de ellos puede pasar a la historia como el descubridor del primer planeta gemelo de la Tierra, quizá con vida a bordo. Sasselov lo dejó muy claro en su charla, al partir de Copérnico y argumentar que estamos viviendo hoy el final de la revolución que el polaco comenzó en 1543 con el destronamiento de la Tierra como centro del Universo: encontrar otra Tierra cerraría el círculo. Pero la aspiración a formar parte de la historia de la ciencia casa mal con unos rígidos protocolos establecidos por la NASA para el estudio de los datos de la misión: las estadísticas vitales de los 400 candidatos más relevantes no se harán públicas hasta febrero, para que haya tiempo de filtrarlas y descartar así las falsas alarmas. Son sólo unos meses, una minucia comparada con los tiempos de Copérnico, quien guardó su manuscrito durante 37 años. Pero es que entonces no había investigadores principales ni financiaciones millonarias.

Un tercer tema tiene que ver con la divulgación de la ciencia. ¿Primero artículos especializados, y sólo luego divulgación? ¿Incluso si el tema es apasionante para millones de personas? ¿Por qué no abrir el apetito de los consumidores de ciencia, levantando una esquina del telón? Si se hace esto último, ¿hay que ser igual de riguroso con la terminología? ¿Hasta qué punto "semejante a la Tierra" implica "habitable"? El visionado de la conferencia de Sasselov deja en buen lugar al científico: quizá la terminología no es exquisita, pero no hay ninguna implicación sensacionalista. Y la cifra de millones de planetas habitables en la Vía Láctea ya circula como una estimación sensata en medios científicos. Así que la reacción de Borucki parece más bien una llamada a que nadie se desmande cuando llegue el momento crucial de dar publicidad a los datos filtrados.

Los celos pueden estar justificados. Sasselov, un gran divulgador, es además un avanzado en el estudio de las llamadas supertierras, planetas de hasta 10 masas terrestres que, argumenta, podrían ser incluso más favorables que la Tierra para la vida compleja. Se basa en que su mayor masa implicaría tanto energía abundante y duradera (los planetas grandes y los calderos de sopa se enfrían muy lentamente) como una gran capacidad de retener compuestos ligeros, agua y gases. Muchos de ellos serían, por tanto, planetas oceánicos con atmósferas variadas y abundante calor volcánico, el marco preferido para el origen de la vida en nuestro planeta. La primera supertierra oceánica se localizó a finales de 2009; poco antes, el equipo de Sasselov había mantenido una refriega sobre la probabilidad de que exista tectónica de placas en estos planetas, una situación en principio favorable a la vida compleja. La relación se basa en que esta dinámica, al generar variaciones geográficas, produce también continuamente nuevas condiciones ambientales aprovechables por una posible biosfera.

Aparece así el tema de la gran unificación entre Ciencias Físicas (y específicamente las planetarias) y Ciencias de la Vida, la conexión más popular de la ciencia actual. El origen de la vida, uno de los grandes temas científicos no resueltos, cambia de marco y se desplaza desde nuestro caso particular a otro cósmico (galáctico, en realidad) donde tal vez la siguiente generación de científicos pueda, dentro de pocos años, experimentar con las condiciones de distintas supertierras. A estas grandes expectativas hay que atribuir los nervios de los competidores: Sasselov ha hecho una salida en falso y ha sido debidamente amonestado.

Un último aspecto a resaltar, éste en la Tierra: las estimaciones de las subidas de la temperatura media para finales del presente siglo empiezan a ser cada vez más ominosas: ya casi nadie habla del objetivo de dos grados centígrados y en cambio suenan repetidamente cifras más preocupantes, como cuatro o incluso seis grados centígrados. Cualquiera de éstas haría difícil la supervivencia en grandes zonas del planeta. Sería sumamente irónico que empezásemos a hallar planetas habitables por millones cuando estuviésemos a punto de convertir en inhabitable el nuestro.

Francisco Anguita es autor, junto a Gabriel Castilla, del libro Planetas (Editorial Rueda), de próxima aparición, y profesor jubilado de la Universidad Complutense de Madrid. ELPAIS.com

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Titán se arruga como una pasa

sábado, 14 de agosto de 2010

Imagen del radar de 'Cassini' en el que se ven cadenas montañosas en Titán. NASALos científicos de la NASA han comprobado que la superficie de Titán, la luna de Saturno, se está ondulando y la mejor explicación para este fenómeno es que Titán se encoge a medida que se enfría, arrugándose como si fuera una pasa.

Los expertos utilizaron un modelo nuevo que utiliza los datos del radar obtenidos por el satélite 'Cassini' de la agencia espacial americana y detectaron que hay densidades diferentes en las capas exteriores de esta luna que pueden explicar un comportamiento superficial inusual.

Titán se está enfriando lentamente a medida que lanza al exterior el calor que tuvo en el momento de su formación y, a la vez, los isótopos radiactivos de su interior están disminuyendo. Cuando esto ocurre, grandes zonas de sus océanos subterráneos se congelan, por lo que se pliega su espesa corteza de hielo, provocando un encogimiento, según concluyen los científicos en un artículo en la revista 'Journal of Geophysical Research'.

"Titán es el único cuerpo helado que conocemos del Sistema Solar que se comporta de este modo", asegura Giuseppe Mitri, primer firmante de la investigación, que trabaja en el Instituto de Tecnología de California, en Pasadena. Según Mitri, este proceso ayuda a entender cómo se formó el Sistema Solar. "Un ejemplo lo tenemos también en la Tierra, donde el arrugamiento de la capa exterior de la superficie, la litosfera, creó las montañas de Zagros, en Irán", comenta Mitri.

En Titan, los picos más altos tienen 2.000 metros de altura, como las montañas Apalaches. Las primeras imágenes de sus montañas llegaron en 2005 y desde entonces 'Cassini' ha localizado varias cordilleras cerca de su ecuador, en general orientadas de oeste a este. Todo ello sugiera que tuvieron un origen común.

En otras lunas del Sistema Solar también se han localizado montañas, pero son fruto de una tectónica de extensión (estiramiento de la corteza helada) u otros procesos geológicos, pero hasta ahora había pocas evidencia de tectónica por contracción.

Desde la formación de Titán, que los científicos creen que ocurrió hace alrededor 4.000 millones años, el interior se ha refrescado perceptiblemente y aún están lanzando centenares de gigawatios de energía, algo que puede estar disponible para la actividad geológica.

El resultado, según el modelo, es un acortamiento del radio de la luna por cerca de siete kilómetros y una disminución del volumen del cerca de un 1%. "Estos resultados sugieren que la historia geológica de Titan ha sido diferente de la de otros astros, gracias, quizás, a un océano interior de agua y amoníaco", ha dicho Jonathan Lunine, científico de 'Cassini'.

"A medida que Cassini continúa dibujando cómo es Titán, aprenderemos más sobre el grado y la altura de montañas a través de su superficie", concluye.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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Una estrella descubierta desde casa

viernes, 13 de agosto de 2010

Radiotelescopio gigante en Arecibo (Puerto Rico). NAICTres ciudadanos del mundo que donan tiempo de sus ordenadores para el análisis de datos astronómicos se han convertido en descubridores oficiales de un raro púlsar (una fuente pulsante de energía que corresponde a una estrella de neutrones distante). Los datos del púlsar estaban entre un mar de ellos recogidos en 2007 por el radiotelescopio gigante de Arecibo, en Puerto Rico.

Probablemente la estrella nunca se hubiera descubierto si no se hubieran enviado en 2009 los datos, para su análisis, al programa Einstein@home, que utiliza el tiempo desocupado de los ordenadores de 250.000 voluntarios de 192 países. Los tres voluntarios que lo hicieron son un alemán y un matrimonio estadounidense, lo que se corresponde con los países que más participan en el programa. España está en el puesto octavo.

Es el primer descubrimiento del espacio lejano que se hace con este programa, basado en Alemania y en Estados Unidos, que en principio estaba dedicado a detectar ondas gravitacionales (no se ha detectado todavía ninguna) y desde 2009 también se centra en detectar púlsares, estrellas de neutrones que giran a una altísima velocidad y se observan desde la Tierra como si fueran faros.

"Sin tener en cuenta lo que podamos aprender a partir de ahora de este púlsar, ya es muy interesante para comprender la física básica de las estrellas de neutrones y cómo se forman", comenta James M. Cordes, presidente del Consorcio ALFA, formado en 2003 para establecer un programa de búsqueda de púlsares a gran escala. Y es que no es un púlsar cualquiera, sino que pertenece a un tipo raro, que se supone es el resto de una estrella doble en la cual uno de los astros ha explotado en forma de supernova. Está en la Vía Láctea, aproximadamente a 17.000 años luz de la Tierra en la constelación Vulpécula (La Zorra)...

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

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Una situación climática 'sin precedentes'

Un bombero observa las llamas de un incendio en Rusia. EfeSi alguien se ha preguntado qué está pasando con el clima para que ocurran cosas como que Moscú arda a 40 grados, el sur de Asia esté anegado por la aguas, en España no podamos respirar y en Australia los ríos se sequen tras la mayor sequía de su historia tiene motivos para hacerlo. Tal sucesión de fenómenos extremos también asombra a los meteorólogos.

La Organización Meteorológica Mundial (WMO por sus siglas en inglés), un organismo oficial que aglutina a las agencias nacionales, ha hecho pública una nota en la que asegura que estamos viviendo una una secuencia sin precedentes de eventos meteorológicos extremos. De hecho, en lo que va de año se han registrado récords de temperatura máxima en 17 países del mundo. Según narra John Vidal para el diario The Guardian, estos son: Bielorrusia, Ucrania, Chipre, Finlandia, Qatar, Rusia, Sudán, Níger, Arabia Saudí, Chad, Kuwait, Irak, Pakistán, Birmania, Isla Ascensión, Islas Salomon y Colombia.

"Muchos eventos extremos de diverso tipo están ocurriendo alrededor del mundo", asegura la WMO, "dando lugar a una inusual pérdida de vidas humanas y de bienes materiales". Ello incluye la ola de calor récord y los incendios en la Federación Rusa, las inundación por el monzón en Pakistán, los deslizamientos de tierra debidos a las lluvias en China y el desprendimiento de un gran iceberg en Groenlandia. A esto habría que añadir una larga lista de otras situaciones extremas, como la sequía y los fuegos en Austria y un número récord de días de alta temperatura en el este de Estados Unidos.

Según la Organización Meteorológica Mundial, la ola de calor en Rusia está asociada con la persistencia de un frente de altas presiones iniciado en junio. En un primer momento estaba ligado al anticiclón de las Azores, pero después se vio reforzado por una fuerte entrada de aire caliente desde el Medio Oeste. El clima de las estepa del sur de Rusia se ha trasladado a latitudes más al norte, acostumbradas a un clima más fresco. De este modo, se han registrado más de 20 días con temperaturas récord en Rusia, incluido el máximo de toda la historia en Moscú, que ha visto el termómetro rozar los 40 grados.

Desde que empezaron a tomarse medidas homologadas de temperatura, hace 130 años, Moscú no había tenido tan altas temperaturas ni durante tanto tiempo. Tampoco había registrado mínimas tan altas, como los 25ºC de mínima que soportó una de las noches de agosto. Además, Roshydromet, el departamento oficial de Meteorología ruso ha añadido que, en base a estimaciones realizadas por distintos medios, cree que que temperaturas tan altas no se habían conocido al menos en los últimos 1.000 años. Esas altas temperaturas son las que han alimentado los fuegos de bosques y turberas en la parte europea del país, donde decenas de personas han perdido la vida y el humo ha afectado la salud y el bienestar de millones de personas.

Las inundación en Pakistán han sido causadas por unas fuertes lluvias monzónicas. Según el Departamento de Meteorología del país, han llegado a caer 300 milímetros en períodos de 36 horas, es decir, una cifra similar a la mitad de lo que llueve en Madrid en todo un año. Los intensos aguaceros han provocado que el río Indo, en la parte norte de Pakistán, alcanzara el nivel más alto conocido desde 1929, cuando empezaron a tomarse medidas de su caudal.

En Pakistán ha habido más de 1.600 muertos y seis millones de desplazados por las inundaciones. En China está ocurriendo algo parecido. El 7 de agosto, un deslizamiento de tierra causado por las lluevias causaba 700 muertos y 1.000 desaparecidos en Zhoucu. Unos 12 millones de chinos ha perdido sus hogares.

El pasado 5 de agosto, el sensor MODIS del satélite Aqua de la NASA detectaba el desprendimiento de un iceberg de 260 kilómetros cuadrados de superficie del glaciar Petermann en el norte de Groenlancia. Es el mayor pedazo desprendido desde 1962, cuando se empezó a observar el glaciar...

Pedro Cáceres | ELMUNDO.es

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El hielo de Groenlandia revela secretos del cambio climático

martes, 10 de agosto de 2010

Base del proyecto NEEM para perforar el hielo de Groenlandia. La geoda negra alberga el mecanismo de perforación.- ED STOCKART / NEEMUna perforación del hielo perenne en el noroeste de Groenlandia ha alcanzado la roca firme a 2.537 metros de profundidad y ha obtenido muestras del agua helada más cercana al suelo. Los científicos de 14 países que participan en el proyecto NEEM tienen por fin lo que deseaban: hielo de hace entre 130.000 y 115.000 años, que se formó cuando la Tierra atravesaba un periodo más cálido que el actual y que les va a permitir prever mejor la variación del mundo por el cambio climático que todo indica que está en marcha.

En el periodo interglacial eemiano, el ahora alcanzado en este peculiar viaje hacia atrás en el tiempo, las temperaturas eran entre tres y cinco grados más altas que ahora y el nivel del mar era cinco metros superior, lo que le convierte en el mejor análogo del cambio climático, explican los responsables del proyecto, que empezó a gestarse hace cinco años. Los testigos de hielo (cilindros de varios metros de longitud) sacados darán una gran cantidad de información sobre las condiciones de la Tierra entonces, antes del último periodo glacial: "Cuando comprendamos cómo evolucionó el clima en el eemiano, mejorará nuestra capacidad de hacer predicciones climáticas", señalan.

Groenlandia está cubierta por una capa de hielo de más de dos kilómetros de espesor que se ha formado a lo largo de decenas de miles de años y tiene una estructura en forma de capas. Cada capa contiene información sobre las condiciones atmosféricas existentes en la época, e incluso el año, en que se formó. Los datos incluyen la temperatura, la humedad y la concentración de los diversos gases de efecto invernadero, informa la National Science Foundation de EE UU, que participa en el proyecto, dirigido por el Centro para el Hielo y el Clima de Dinamarca.

En las muestras de hielo obtenidas en la perforación se estudian las impurezas, que reflejan las que había en la atmósfera cuando se formó; las burbujas de aire atrapadas entre los cristales de hielo, que son muestras de la atmósfera de entonces, y las concentraciones relativas de isótopos de hidrógeno y oxígeno, que dan datos sobre la temperatura. También son informativos la estructura cristalina del hielo, la temperatura a la que se ha extraído y el material biológico que pueda contener el testigo...

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

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Superestrella

domingo, 8 de agosto de 2010

Ilustración en la que se compara la estrella VV Cephei con otros astros conocidos- ESO / NASATiene una masa 265 veces mayor que el Sol, 4.500 millones de años, una temperatura en su superficie que supera los 40.000 grados y desprende una luz que convertiría en invisible al astro rey si la colocáramos frente a él. Les presentamos a R136a1, la estrella más grande descubierta hasta ahora.

En una escena significativa de la película Blade runner, el presidente de Tyrel Corporation, una compañía de ingeniería genética, revela a Roy, su mejor creación de un humano sintético, por qué está a punto de morir. "La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad". Parece un razonamiento astronómico hecho a medida para uno de los objetos estelares más espectaculares cuyo hallazgo ha saltado a las páginas de las publicaciones especializadas, una estrella catalogada como R136a1 y que ha resultado ser la más masiva de todo el universo hasta la fecha. Su luz precisamente nos ha llegado después de viajar 165.000 años, por lo que ahora sabemos el aspecto que tenía cuando el Homo sapiens aún no había hecho su aparición.

R136a1 bien podría bautizarse como el Coloso de Rodas (la gigantesca estatua erigida en la isla griega de Rodas en honor al dios griego Helios, personificación del Sol) de todo el zoo estelar. Con una masa estimada de 265 veces la del Sol, un cálculo somero indica que para igualarla se necesitarían juntar 87,4 millones de planetas como el nuestro. Para la mente humana resulta imposible concebir un objeto así. Estrellas tan supermasivas son bastante raras, aunque la biografía estelar de un objeto tan extraordinario comienza también en un lugar extraordinario, la Nebulosa de la Tarántula, ubicada en una galaxia satélite de la nuestra, la Nube de Magallanes, que astronómicamente está a la vuelta de la esquina.

Esta nebulosa es visible a simple vista. Los telescopios potentes muestran una serie de brillantes lazos de gas que destacan de entre zonas más oscurecidas y que recuerdan las patas de una gran araña, una tarántula. El tamaño de estos lazos –cerca de mil años luz– no es solo lo más llamativo. Están hechos de gas ionizado y excitado, muy caliente. En el interior de la nebulosa se localiza un criadero de estrellas de gran tamaño y masa, que los astrónomos han bautizado como R136. El cúmulo estelar está barrido por los fortísimos vientos estelares que se desprenden de estos enormes soles, lo que energiza a los lazos.

El "nido" es de una juventud exultante, de entre dos y tres millones de años; un recién nacido si lo comparamos con la edad global estimada para el universo, 13.700 millones de años. En un lugar así aconteció algo excepcional. En las partes más densas del cúmulo, donde la densidad del gas es máxima, una inimaginable cantidad de hidrógeno se fue agrupando por gravedad hasta formar una esfera, cayendo cada vez más sobre sí misma. Los átomos de hidrógeno en el corazón de esa esfera de gas comenzaron a apretujarse entre sí hasta que algunos empezaron a fusionar sus núcleos y la estrella se encendió. Las reacciones termonucleares escupieron una pavorosa cantidad de energía, que terminó por contrarrestar el colapso gravitatorio. Como resultado, la gigantesca bola de gas muy caliente salida de este parto estelar retuvo finalmente en su nacimiento una masa que resultó ser 320 veces la de nuestro Sol. Todo un récord en los partos estelares conocidos.

Pero la joven estrella comenzó a perder masa poco después de nacer, probablemente a causa del viento estelar que despedía, quemando hidrógeno a un ritmo desaforado. Su descubridor, el astrónomo británico Paul Crowther, de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, cree que ahora el gigante contiene solo 265 veces la masa del Sol, a pesar de que apenas han transcurrido poco más de un millón de años desde que nació. Crowther afirma que, a diferencia de los seres humanos, estas estrellas nacen con mucha masa y luego la van perdiendo gradualmente a medida que envejecen. "Desde luego, las estrellas no son seres vivos, pero resulta conveniente discutir acerca de su formación (nacimiento), evolución (vida) y decadencia (muerte) en estos términos", justifica este experto a El País Semanal en un correo electrónico...

Por LUIS MIGUEL ARIZA | ELPAIS.com

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Las aguas de Australia, Japón y China son las más ricas en especies marinas

martes, 3 de agosto de 2010

El pez dragón, de la fauna abisal australiana, es de pequeño tamaño y tiene dientes en la lengua.- JULIAN FINN/MUSEUM VICTORIALos mares que albergan mayor variedad, son, por este orden, los que rodean Australia, Japón y China, seguidos por el Mediterráneo y el Golfo de México. Algunos de estos mares son también los más amenazados en su biodiversidad, empezando por el Mediterráneo, seguido del Golfo de México (ahora afectado por el vertido de un pozo petrolífero), China, el mar Báltico y el Caribe. Esto es lo que han encontrado los científicos del Censo de la Vida Marina en su nuevo inventario del número de especies distintas en 25 áreas oceánicas clave biológicamente. Este número oscila entre las 33.000 especies de Australia y Japón y las poco más de 2.600 de la costa oeste de Canadá.

Mientras que se han dedicado muchos esfuerzos a inventariar la biodiversidad terrestre, la marina tiene todavía grandes lagunas. Ahora, los científicos del censo, un proyecto internacional que cumple 10 años, publican los datos más completos hasta la fecha, en 12 artículos en la revista Plos One . Por primera vez se presenta un panorama general de los habitantes del mar, útil para conocer las amenazas que les acechan y para poder calibrar cómo afectan a la biodiversidad fenómenos como el cambio climático. "Hemos recopilado toda la información que estaba dispersa o no disponible excepto localmente. El censo ha hecho una contribución enorme al transformar el caos en orden. Toda esta información antes dispersa está ahora revisada, analizada y presentada en una colección de artículos en una revista de acceso libre", explica Patricia Liloslavich, de la Universidad Simón Bolívar (Venezuela).

"Había dos razones que hacían urgente este inventario", señala Mark Costello, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda). "En primer lugar, la reducción en el número de expertos en taxonomía dificulta la capacidad de encontrar y describir nuevas especies, y en segundo lugar, las especies marinas han disminuido mucho, en algunos casos con pérdidas de hasta el 90% de la población, debido a las actividades humanas y pueden estar a punto de la extinción, como ha pasado con especies terrestres".

El pez más común de los océanos ha resultado ser la víbora marina, de fiero aspecto, que vive a gran profundidad (a más de 1.000 metros). Es conocido desde 1801, su nombre científico es Chauliodus sloani, y se ha encontrado en un cuarto de las zonas estudiadas.

La gran variabilidad en la biodiversidad hallada según las zonas indica que los datos sobre una zona determinada estudiada no se pueden extrapolar a otras. Además, el número de endemismos (especies que sólo existen en una zona), indica su vulnerabilidad. Las aguas más ricas en especies endémicas son generalmente las más aisladas, como las de Nueva Zelanda y la Antártida, donde estas representan la mitad del total de especies. En Australia y Sudáfrica esta proporción se reduce a la cuarta parte.

En el Mediterráneo, la sobreexplotación, la pérdida de hábitat, la contaminación, la llegada de especies invasoras o el aumento de temperaturas debido al cambio climático son algunas de las amenazas más visibles, según el trabajo, sobre este mar, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España. "Probablemente estas amenazas crecerán en un futuro, especialmente las asociadas al cambio climático y la degradación de hábitat" explica Marta Coll, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y coordinadora del estudio. Las zonas menos amenazadas del mundo son la Antártida, Australia, Canadá, Japón y el nordeste de Estados Unidos.

Sin embargo, falta mucho por saber todavía, especialmente en lo que respecta a la fauna bentónica, la que vive a gran profundidad. Se cree que por cada especie conocida de esta fauna mediterránea, faltan cuatro por conocer. En la Antártida el porcentaje de especies desconocidas en general se puede elevar hasta el 58%, y hasta el 70% en Japón y el 80% en Australia.

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

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