El terremoto de Haití y la geología del Caribe

viernes, 26 de febrero de 2010

La tremenda tragedia que asola a Haití ha puesto de manifiesto una vez más la enorme violencia y capacidad de destrucción de los fenómenos naturales derivados de la propia dinámica terrestre. Como en el caso de su más importante predecesora, la gran tragedia de Sumatra-Andamán (Indonesia) de diciembre 2004, el origen de la catástrofe ha sido de nuevo un terremoto, si bien en aquella ocasión el epicentro se situó mar adentro y el fenómeno devastador fue en realidad el tsunami producido por éste.

Los terremotos son producidos por fallas activas, es decir, fallas que se están moviendo en la actualidad. La enorme energía elástica acumulada durante décadas en los bloques situados a uno y otro lado de la falla a causa de los esfuerzos tectónicos, se libera súbitamente (y sin previo aviso) en forma de ondas P y S que cuando alcanzan la superficie terrestre se transforman en ondas superficiales (ondas Love y Rayleigh) con un gran poder destructivo. La escasa profundidad del epicentro del terremoto (10 kilómetros), sin posibilidad de atenuar su energía en su escaso trayecto a superficie, ha contribuido a amplificar la catástrofe de Haití y a que ésta se haya concentrado en torno a la vertical del epicentro. Las imágenes del bamboleo y sacudidas del terreno que mostró la televisión, captadas por video aficionados, registraban precisamente ese momento que duró apenas un minuto. El efecto se asemeja al de esos artilugios de feria que se mueven frenética y cíclicamente a un lado y a otro (ondas Love) y hacia arriba y abajo (ondas Rayleigh).

...

Un ambicioso programa financiado por la Unión Europea desde 1997, destinado a fomentar el sector minero y el desarrollo en general de la República Dominicana, está a punto de finalizar la cartografía geológica y geotemática de este país. El proyecto se realiza de manera coordinada con las instituciones dominicanas correspondientes y consiste en la elaboración de la cartografía geológica, geomorfológica y de procesos activos de todo el territorio dominicano bajo la normativa y el liderazgo del Instituto Geológico y Minero de España. Los mapas elaborados representan con gran detalle los tipos de rocas, las estructuras geológicas, las formas del terreno y los procesos geológicos activos (endógenos y exógenos), de tal manera que son una herramienta indispensable para la investigación geológica y la ordenación del territorio. Utilizados como base fundamental de trabajo y combinados con otros métodos y herramientas geológicas y geofísicas más sofisticadas, constituyen una de las vías habituales para el avance en el conocimiento de la dinámica terrestre.

Los estados y los organismos nacionales e internacionales tienen la obligación de velar por la seguridad y el bienestar de los ciudadanos de este planeta. Investigaciones geológicas o geofísicas como las que se acaban de describir en este artículo, u otras aún más sofisticadas, tienen costes que son insignificantes si se comparan con las consecuencias sociales que conlleva la alta mortalidad y número de heridos causados por los desastres naturales (no sólo los terremotos) y con las enormes pérdidas económicas asociadas. Cabe preguntarse entonces: ¿Merece la pena que se siga invirtiendo en investigación para acortar la carencia de conocimientos que todavía existe respecto al funcionamiento de determinados procesos geológicos y en consecuencia, como ha ocurrido en otras ciencias, contribuir a salvar o reducir un buen número de posibles víctimas que sin duda seguirán sucediendo en el futuro por estas causas?

Pedro Pablo Hernaiz Huerta es Doctor en Geología y miembro del Proyecto de Cartografía Geotemática de la República Dominicana, Consorcio IGME-BRGM-INYPSA
Artículo completo en ELPAIS.com

0 comentarios en “El terremoto de Haití y la geología del Caribe”

Deja una Réplica