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El crecimiento del nivel del mar del Mediterráneo se acelera

sábado, 26 de febrero de 2011

Cambio climático
El ritmo de crecimiento del nivel del mar Mediterráneo se ha acelerado "bruscamente" en los últimos años, hasta alcanzar unos tres milímetros anuales, casi el doble que los registros que se conocieron en la última década del siglo XX. Junto a este aumento de nivel del agua, el calentamiento (en torno a 0,8 grados en el último siglo) y una mayor salinidad son las principales consecuencias que el cambio climático tiene en el mar Mediterráneo y, si bien de momento no ha llegado a producir alteraciones relevantes en el ecosistema porque la temperatura en las profundidades apenas ha variado, su alcance futuro es imprevisible, según advierte una investigación del Instituto Español de Oceanografía.

A lo largo del siglo XX se estima que el nivel del agua del Mediterráneo aumentó en torno a unos 20 centímetros, y de mantenerse la tendencia actual volvería a incrementarse entre 30 y 35 centímetros en este siglo, aunque la materia no se presta a trazar ecuaciones exactas -entre 1950 y 1990 por ejemplo hubo un descenso de nivel atribuible a un anómalo ascenso de la presión atmosférica-. "Conocemos lo que ha ocurrido hasta ahora, pero no podemos saber lo que va a pasar, y lo que ha pasado en 10 años no tiene porque pasar igual en los siguientes", matiza Manuel Vargas Yáñez, coordinador del segundo estudio Cambio climático en el Mediterráneo español, presentado ayer en Málaga.

Los efectos de este crecimiento del nivel del mar serán muy diferentes según las zonas en función de las características geológicas y de la ocupación que haya tenido la costa. "Si el nivel del mar sube en la vertical en una zona de acantilados, no supone ningún problema; pero allí donde haya zonas de playa, deltas de río, o costas densamente construidas, lógicamente el impacto sobre las personas va a ser más importante", explica Vargas.

El equipo investigador previene contra el alarmismo y pretende que el estudio sirva de referencia para prevenir. "Hay que guardar un equilibrio entre los dos extremos, sería tan error pensar que no ocurre nada como que nos va a arrasar el agua, eso no va a ocurrir y puede producir un hartazgo alentar de una gran catástrofe", afirma Vargas.

Junto al estudio científico se presentó un resumen para gestores y responsables de políticas medioambientales en el que se afirma que aunque ahora se redujeran las emisiones de CO2 hasta niveles de hace 20 años, el aumento de la temperatura y del nivel del mar seguirían creciendo en las próximas tres décadas igual que si no se hiciera nada porque el clima tiene una inercia...

DIEGO NARVÁEZ | ELPAIS.com

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Calentamiento global en el Universo joven

sábado, 9 de octubre de 2010

Evolución del Universo. EL PAÍSDurante una época de calentamiento cuando el Universo era muy joven, hace 11.000 millones de años, los cuásares -los brillantes núcleos de las galaxias activas- produjeron enormes estallidos de radiación que detuvieron el crecimiento de algunas galaxias enanas durante al menos 500 millones de años. A esta conclusión ha llegado un equipo de astrónomos que utilizó las nuevas posibilidades del telescopio Hubble de la NASA para explorar el Universo más lejano e invisible.

Con el Espectrógrafo de los Orígenes Cósmicos (COS), los astrónomos pudieron fijar los límites temporales de esta era, desde hace 11.700 a hace 11.300 millones de años, cuando la luz ultravioleta de las galaxias activas arrancaba electrones de los átomos de helio. Este proceso de ionización calentó el helio intergaláctico, lo que impidió que el gas colapsara gravitacionalmente para formar nuevas generaciones de estrellas en algunas galaxias.

El COS ha permitido medir el helio intergaláctico de forma mucho más detallada que instrumentos anteriores, señalan los científicos. Los resultados del trabajo se publicarán el 10 de octubre en Astrophysical Journal.

El Universo atravesó una fase inicial de calentamiento hace más de 13.000 millones de años, cuando la energía de las estrellas masivas primitivas ionizó el frío hidrógeno interestelar de la Gran Explosión. El Hubble encontró que pasaron otros 2.000 millones de años antes de que en el cosmos hubiera fuentes de radiación ultravioleta lo suficientemente energéticas para reionizar el helio primordial que igualmente procedía del Big Bang. Esta radiación no procedía de las estrellas sino de agujeros negros supermasivos en el centro de las galaxias, que al chocar, un fenómeno común en aquella época, dieron lugar a estos cuásares.

"Creo que se hubieran formado bastante más galaxias enanas si la reionización del helio no hubiera tenido lugar", señala Michael Shull, de la Universidad de Colorado (en Boulder). Hasta ahora, Shull y su equipo solo pueden medir la transición del helio a su estado ionizado en una dirección, pero, junto al equipo de COS, planean utilizar el Hubble para observar en otras direcciones y así saber si la reionización del helio tuvo lugar de forma uniforme en todo el Universo.

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Un 'avispero' en el centro de la Vía Láctea, impactos en Júpiter y otros descubrimientos

martes, 21 de septiembre de 2010

Los dos años-luz centrales de la Vía Láctea. Las flechas marcan el lugar donde se encuentra un agujero negro de cuatro millones de masas solares- NAOS-CONICA / ESO / R. SCHÖDEL Y COLABORADORES¿Existe realmente un cúmulo de miles de agujeros negros estelares alrededor del agujero negro supermasivo en el centro de nuestra Galaxia? ¿Qué nos dice el campo magnético del Sol cuando observamos estructuras con dimensiones de tan sólo 100 kilómetros? ¿Cuál es el ritmo de impactos de cuerpos masivos en Júpiter? ¿Cuál es la causa de la transformación de algunas galaxias espirales en lenticulares? La estructura del universo tal y como hoy la conocemos, ¿se gestó cuando el reloj cósmico marcaba unas pocas sextillonésimas de segundo (¡cero, coma, seguida de 35 ceros y un 1!) después del Big Bang?,¿Cuándo descubriremos el primer planeta extrasolar similar a nuestra Tierra? ¿Qué nos están desvelando las observaciones del telescopio espacial infrarrojo Herschel en áreas tan dispares como el estudio de los objetos transneptunianos, la formación estelar o la Cosmología?...

La IX Reunión Científica de la Sociedad Española de Astronomía (SEA), celebrada en Madrid desde el 13 al 17 de septiembre, coordinada en su logística por el Centro de Astrobiología y el Departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense, ha sido un hervidero de conferencias (casi 200), presentaciones de descubrimientos, reuniones, mesas redondas, encuentros y discusiones entre los 315 astrónomos que hemos disfrutado de la hospitalidad del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, cuyo campus central nos ha acogido. Las empresas del sector aeroespacial no han faltado a este encuentro.

Las reuniones de astrónomos no son solamente exposiciones de resultados en campos muy distintos, sino semilleros de cientos de preguntas. Los científicos -y los astrofísicos no somos una excepción- nunca acabamos realmente un proyecto, nunca damos carpetazo a un tema: a raíz de cada resultado, fruto de la observación y de la interpretación teórica, surgen decenas de nuevos interrogantes. Los que enumero en el primer párrafo de este artículo son solamente un puñado de los muchos que en cada sesión hemos podido escuchar.

La física solar y planetaria, la Vía Láctea y sus componentes, las galaxias lejanas y la Cosmología, la divulgación y enseñanza de la Astronomía, y la instrumentación astronómica han sido los cinco pilares en los que se ha apoyado el programa científico de la reunión. En todas esas áreas se han alcanzado resultados espectaculares en los últimos años.

Es imposible en un espacio tan limitado hacer una compilación de todos ellos, de modo que ahí van unas pinceladas, viajando desde nuestra casa, el Sistema Solar, a los confines del universo; en prácticamente todos estos resultados hay participación activa de astrónomos españoles. El experimento IMaX a bordo del globo SUNRISE ha proporcionado datos acerca del magnetismo solar con un nivel de detalle sin precedentes; las tres colisiones con Júpiter en 2009 y 2010 de cuerpos relativamente masivos parecen sugerir que la frecuencia de impactos en el gigante del Sistema Solar puede ser mayor de lo que hasta ahora se creía; ya estamos comenzando a analizar las atmósferas de los planetas extrasolares (planetas que orbitan en torno a estrellas distintas del Sol); el observatorio Herschel ha desvelado la presencia inesperada de discos de polvo muy fríos en estrellas similares al Sol que se encuentran a la vuelta de la esquina en términos cósmicos (a menos de 60 años luz de nosotros); las nubes de formación estelar, también oteadas por ese telescopio infrarrojo, muestran que ese proceso germinal tiende a darse en filamentos de materia interestelar; el avispero de objetos en torno al centro de nuestra Galaxia se conoce cada vez con más detalle; algunas galaxias espirales de nuestro entorno, observadas con telescopios pequeños -¡de tan sólo 10 centímetros de díámetro!, en una espectacular colaboración entre profesionales y aficionados- muestran los restos de galaxias satélite destruidas por fuerzas de marea miles de millones de años atrás; y por último, hemos sido capaces de observar el brillo de una estrella que explotó cuando el universo tenía sólo 600 millones de años, es decir, la luz de la explosión ha viajado 13.000 millones de años antes de alcanzar nuestros telescopios.

Y no nos olvidemos de las herramientas de los astrónomos. Las perspectivas que proporcionan los nuevos telescopios, los observatorios espaciales y la instrumentación asociada son realmente excitantes. La integración de España en ESO, el Observatorio Europeo Austral, nos permite un acceso directo a todas sus instalaciones científicas: los telescopios VLT (del inglés Very Large Telescope), y la puesta en marcha de ALMA (Atacama Large Millimiter Array), el gran interferómetro en la alta planicie chilena, son excepcionales oportunidades que, usadas con inteligencia, deben dar un salto de calidad a nuestra Astronomía; después de un tímido comienzo parece que los astrónomos españoles van alcanzando el número de propuestas de observación y la tasa de éxito que corresponden al nivel de nuestra Astronomía.

El Gran Telescopio Canarias, GTC, con el instrumento OSIRIS instalado, la cámara CanariCAM a punto de ser montada, y una segunda generación de instrumentos en proyecto, constituye hoy por hoy el "ojo astronómico" óptico e infrarrojo de mayor diámetro del mundo. Herschel, en tan solo un año de observaciones, ha abierto puertas insospechadas en muchos campos, y GAIA, cuyo lanzamiento está previsto para 2012, revolucionará el estudio de la estructura de la Vía Láctea con la observación de 1000 millones de estrellas. El interés de la comunidad española en el desarrollo de nuevos instrumentos, tanto para observatorios espaciales como para GTC y el observatorio de Calar Alto, es un hecho importante: hace pocos años sólo unos cuantos centros, que se podían contar con los dedos de una mano, se interesaban en esta área, hoy es difícil encontrar un departamento o instituto que no esté involucrado en alguno de esos desarrollos. La colaboración entre científicos y tecnólogos es crucial para el avance de nuestro tejido industrial, y así se ha demostrado en la Reunión Científica.

Hace 30 años la astronomía en España tenía una presencia meritoria por pionera, pero insignificante en el marco internacional; hoy -y esto no es ningún mantra de autocomplacencia- tiene una salud más que excelente si comparamos la productividad de nuestros astrónomos y otros índices de calidad con los de otros países. Corren malos tiempos debido a la crisis global y a los temidos recortes en los presupuestos para ciencia e investigación, que esperamos no tengan un impacto significativo en el ritmo de descubrimientos que todos deseamos.

En la página web de la SEA, y en concreto, en el espacio dedicado al seguimiento de la Reunión, se pueden encontrar vídeos y entrevistas a los conferenciantes invitados e información adicional de la IX Reunión Científica.

Benjamín Montesinos es investigador del Centro de Astrobiología y miembro de la Sociedad Española de Astronomía. ELPAIS.com

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Un nuevo método muy sensible para pesar planetas y lunas

martes, 24 de agosto de 2010

Representación del cálculo de la masa de Júpiter respecto a la del Sol. CSIROLos púlsares, esos faros astronómicos que corresponden a exóticas estrellas lejanas, son la base de un nuevo método para pesar los planetas que ha presentado un equipo internacional. Es una técnica muy sensible -su precisión es equivalente al 0,003% de la masa de la Tierra (representada en kilogramos, aproximadamente, por un 6 seguido de 24 ceros)- que además pesa de una vez el conjunto planeta-anillos-lunas, señalan los científicos en The Astrophysical Journal.

Hasta ahora, los astrónomos averiguaban la masa aproximada de los planetas midiendo las órbitas de sus lunas o de las naves espaciales que pasaban por sus cercanías, ya que una masa implica una atracción gravitatoria proporcional. El nuevo método se basa en la corrección de las señales recibidas de los púlsares, estrellas que giran rápidamente y mandan señales periódicas de radio. "Es la primera vez que se ha conseguido pesar sistemas planetarios enteros, los planetas con sus lunas y sus anillos", dice David Champion, director del estudio. "Además, podemos proporcionar una comprobación independiente de los resultados obtenidos antes, lo que es estupendo para la ciencia planetaria".

Los púlsares, en este caso cuatro, se utilizan como relojes muy precisos. La Tierra viaja alrededor del Sol y este movimiento afecta al momento exacto en que llegan a ella las señales de los pülsares. Si se corrige este efecto, se calcula cuándo habrían llegado las señales al baricentro, el centro de masas del Sistema Solar, alrededor del cual giran los planetas, y que cambia con el tiempo respecto al Sol.

Si el cálculo del baricentro está mal hecho, aparecen errores en la llegada de las señales de los púlsares. "Por ejemplo, si la masa de Júpiter y sus lunas tiene un error, vemos un patrón en los errores en la recepción de las señales de los púlsares que se repite cada 12 años, el tiempo que tarda Júpiter en dar una vuelta al Sol", explica Dick Manchester, del organismo australiano CSIRO . Cuando se corrige la masa, desaparecen los errores.

De esta forma se calculó la masa de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, con sus sistemas respectivos. Los datos los tomaron los radiotelescopios Parkes (Australia), Effelsberg (Alemania) y Arecibo (Puerto Rico). Los resultados se compararon con los obtenidos a lo largo de la historia, a los que se ajustaron bien. Por ejemplo, en el caso de Júpiter, la masa obtenida con este método (0,0009547921 veces la masa del Sol) resultó más precisa que las que se calcularon a partir de las misiones Pioneer y Voyager y menos precisa que la obtenida con la misión Galileo, más moderna...

MALEN RUIZ DE ELVIRA | ELPAIS.com

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¿Cuánta masa hace falta para generar un agujero negro estelar?

miércoles, 18 de agosto de 2010

Imagen en visible del cúmulo estelar Westerlund 1, en el que la mayor parte de las estrellas son calientes súper gigantes azules. ESOUna estrella de neutrones de un tipo poco habitual, un magnetar, se formó a partir de una estrella muy masiva, que tenía al menos 40 veces la masa del Sol, han comprobado astrónomos europeos. El resultado desafía las actuales teorías sobre evolución estelar, pues se esperaba que una estrella tan masiva como ésta se convirtiera en un agujero negro, no en un magnetar. Esto genera la pregunta fundamental de cómo de masiva tiene que ser realmente una estrella para convertirse en un agujero negro.

Para llegar a estas conclusiones, los astrónomos , que utilizaron los telescopios VLT del Observatorio Europeo Austral (ESO) , en Chile, miraron en detalle el extraordinario cúmulo estelar Westerlund 1, situado a 16.000 años luz de distancia, en la austral constelación de Ara (el Altar). A partir de estudios anteriores los astrónomos sabían que Westerlund 1 es el súper cúmulo de estrellas más cercano conocido, con cientos de estrellas muy masivas y una extensión similar a la órbita de Saturno.

"Si el Sol estuviese ubicado en el corazón de este notable y joven cúmulo, nuestro cielo nocturno estaría lleno de cientos de estrellas tan brillantes como la Luna llena", dice Ben Ritchie, autor principal del artículo que presenta estos resultados, que se publcará en Astronomy and Astrophysics.

Westerlund 1 es un fantástico zoológico estelar, con una población de estrellas diversa y exótica, informa ESO. Las estrellas del cúmulo tienen algo en común: todas tienen la misma edad, estimada en entre 3,5 y 5 millones de años, debido a que el cúmulo se creó en un solo evento de formación estelar.

Un magnetar es una estrella de neutrones con un campo magnético tremendamente fuerte -1.015 veces el de la Tierra-, que se forma cuando ciertas estrellas explotan como supernovas. El cúmulo Westerlund 1 alberga uno de los pocos magnetares conocidos en la Vía Láctea, y los astrónomos han deducido que este magnetar debe haberse formado a partir de una estrella al menos 40 veces más masiva que el Sol.

Esto prueba por primera vez que los magnetares pueden desarrollarse a partir de estrellas que, por su gran masa, se esperaría que formen agujeros negros. Hasta ahora se suponía que las estrellas con masas iniciales de entre 10 y 25 masas solares se convertían en estrellas de neutrones, mientras que aquéllas por encima de 25 masas solares producían agujeros negros...

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De planetas habitables e inhabitables

martes, 17 de agosto de 2010

Representación artística de GJ1214b pasando por delante de su estrella. Con 6,5 masas terrestres, es la primera supertierra oceánica detectada. DAVID A. AGUILAR/CFAEl pasado 21 de julio el astrofísico Dimitar Sasselov, de la Universidad de Harvard, pronunció una conferencia que dio lugar a una pequeña tormenta científica. Anunció en ella que el equipo de la misión Kepler , del cual forma parte, había descubierto ya más de 100 planetas "semejantes a la Tierra" (earth-like en inglés), y que podía pronosticarse que en nuestra galaxia habría unos cien millones de planetas habitables. La noticia tuvo un eco inmediato en los medios de comunicación, y un segundo eco, airado, de desmentidos de otros miembros de la misión, encabezados por su investigador principal, William Borucki, del centro Ames de NASA.

Borucki precisó que lo único que puede hacer Kepler (un telescopio de 95 centímetros de diámetro puesto en órbita en 2009) es detectar planetas de tamaño terrestre. Y, por ejemplo, un cuerpo de dimensiones terrestres pero muy cercano a su estrella sería una esfera fundida, es decir algo muy diferente a la Tierra. Añadió: "Es lamentable que un miembro de nuestro equipo confunda así al público", una reprimenda fuerte para lo que se estila en círculos académicos. Sasselov se vio obligado a rectificar públicamente, aunque lo hizo acusando a los medios de ser los causantes del malentendido.

Varias historias se entretejen en ésta. La principal es que los miembros de esta misión, y los cazadores de planetas en general, sienten que alguno de ellos puede pasar a la historia como el descubridor del primer planeta gemelo de la Tierra, quizá con vida a bordo. Sasselov lo dejó muy claro en su charla, al partir de Copérnico y argumentar que estamos viviendo hoy el final de la revolución que el polaco comenzó en 1543 con el destronamiento de la Tierra como centro del Universo: encontrar otra Tierra cerraría el círculo. Pero la aspiración a formar parte de la historia de la ciencia casa mal con unos rígidos protocolos establecidos por la NASA para el estudio de los datos de la misión: las estadísticas vitales de los 400 candidatos más relevantes no se harán públicas hasta febrero, para que haya tiempo de filtrarlas y descartar así las falsas alarmas. Son sólo unos meses, una minucia comparada con los tiempos de Copérnico, quien guardó su manuscrito durante 37 años. Pero es que entonces no había investigadores principales ni financiaciones millonarias.

Un tercer tema tiene que ver con la divulgación de la ciencia. ¿Primero artículos especializados, y sólo luego divulgación? ¿Incluso si el tema es apasionante para millones de personas? ¿Por qué no abrir el apetito de los consumidores de ciencia, levantando una esquina del telón? Si se hace esto último, ¿hay que ser igual de riguroso con la terminología? ¿Hasta qué punto "semejante a la Tierra" implica "habitable"? El visionado de la conferencia de Sasselov deja en buen lugar al científico: quizá la terminología no es exquisita, pero no hay ninguna implicación sensacionalista. Y la cifra de millones de planetas habitables en la Vía Láctea ya circula como una estimación sensata en medios científicos. Así que la reacción de Borucki parece más bien una llamada a que nadie se desmande cuando llegue el momento crucial de dar publicidad a los datos filtrados.

Los celos pueden estar justificados. Sasselov, un gran divulgador, es además un avanzado en el estudio de las llamadas supertierras, planetas de hasta 10 masas terrestres que, argumenta, podrían ser incluso más favorables que la Tierra para la vida compleja. Se basa en que su mayor masa implicaría tanto energía abundante y duradera (los planetas grandes y los calderos de sopa se enfrían muy lentamente) como una gran capacidad de retener compuestos ligeros, agua y gases. Muchos de ellos serían, por tanto, planetas oceánicos con atmósferas variadas y abundante calor volcánico, el marco preferido para el origen de la vida en nuestro planeta. La primera supertierra oceánica se localizó a finales de 2009; poco antes, el equipo de Sasselov había mantenido una refriega sobre la probabilidad de que exista tectónica de placas en estos planetas, una situación en principio favorable a la vida compleja. La relación se basa en que esta dinámica, al generar variaciones geográficas, produce también continuamente nuevas condiciones ambientales aprovechables por una posible biosfera.

Aparece así el tema de la gran unificación entre Ciencias Físicas (y específicamente las planetarias) y Ciencias de la Vida, la conexión más popular de la ciencia actual. El origen de la vida, uno de los grandes temas científicos no resueltos, cambia de marco y se desplaza desde nuestro caso particular a otro cósmico (galáctico, en realidad) donde tal vez la siguiente generación de científicos pueda, dentro de pocos años, experimentar con las condiciones de distintas supertierras. A estas grandes expectativas hay que atribuir los nervios de los competidores: Sasselov ha hecho una salida en falso y ha sido debidamente amonestado.

Un último aspecto a resaltar, éste en la Tierra: las estimaciones de las subidas de la temperatura media para finales del presente siglo empiezan a ser cada vez más ominosas: ya casi nadie habla del objetivo de dos grados centígrados y en cambio suenan repetidamente cifras más preocupantes, como cuatro o incluso seis grados centígrados. Cualquiera de éstas haría difícil la supervivencia en grandes zonas del planeta. Sería sumamente irónico que empezásemos a hallar planetas habitables por millones cuando estuviésemos a punto de convertir en inhabitable el nuestro.

Francisco Anguita es autor, junto a Gabriel Castilla, del libro Planetas (Editorial Rueda), de próxima aparición, y profesor jubilado de la Universidad Complutense de Madrid. ELPAIS.com

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Titán se arruga como una pasa

sábado, 14 de agosto de 2010

Imagen del radar de 'Cassini' en el que se ven cadenas montañosas en Titán. NASALos científicos de la NASA han comprobado que la superficie de Titán, la luna de Saturno, se está ondulando y la mejor explicación para este fenómeno es que Titán se encoge a medida que se enfría, arrugándose como si fuera una pasa.

Los expertos utilizaron un modelo nuevo que utiliza los datos del radar obtenidos por el satélite 'Cassini' de la agencia espacial americana y detectaron que hay densidades diferentes en las capas exteriores de esta luna que pueden explicar un comportamiento superficial inusual.

Titán se está enfriando lentamente a medida que lanza al exterior el calor que tuvo en el momento de su formación y, a la vez, los isótopos radiactivos de su interior están disminuyendo. Cuando esto ocurre, grandes zonas de sus océanos subterráneos se congelan, por lo que se pliega su espesa corteza de hielo, provocando un encogimiento, según concluyen los científicos en un artículo en la revista 'Journal of Geophysical Research'.

"Titán es el único cuerpo helado que conocemos del Sistema Solar que se comporta de este modo", asegura Giuseppe Mitri, primer firmante de la investigación, que trabaja en el Instituto de Tecnología de California, en Pasadena. Según Mitri, este proceso ayuda a entender cómo se formó el Sistema Solar. "Un ejemplo lo tenemos también en la Tierra, donde el arrugamiento de la capa exterior de la superficie, la litosfera, creó las montañas de Zagros, en Irán", comenta Mitri.

En Titan, los picos más altos tienen 2.000 metros de altura, como las montañas Apalaches. Las primeras imágenes de sus montañas llegaron en 2005 y desde entonces 'Cassini' ha localizado varias cordilleras cerca de su ecuador, en general orientadas de oeste a este. Todo ello sugiera que tuvieron un origen común.

En otras lunas del Sistema Solar también se han localizado montañas, pero son fruto de una tectónica de extensión (estiramiento de la corteza helada) u otros procesos geológicos, pero hasta ahora había pocas evidencia de tectónica por contracción.

Desde la formación de Titán, que los científicos creen que ocurrió hace alrededor 4.000 millones años, el interior se ha refrescado perceptiblemente y aún están lanzando centenares de gigawatios de energía, algo que puede estar disponible para la actividad geológica.

El resultado, según el modelo, es un acortamiento del radio de la luna por cerca de siete kilómetros y una disminución del volumen del cerca de un 1%. "Estos resultados sugieren que la historia geológica de Titan ha sido diferente de la de otros astros, gracias, quizás, a un océano interior de agua y amoníaco", ha dicho Jonathan Lunine, científico de 'Cassini'.

"A medida que Cassini continúa dibujando cómo es Titán, aprenderemos más sobre el grado y la altura de montañas a través de su superficie", concluye.

Rosa M. Tristán | ELMUNDO.es

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